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Los “Maggerini”

I Canti del Maggio (Los Cánticos de Mayo)

La tradición de la fiesta de los trabajadores, el primero de mayo, es muy sentida en el territorio de las Colinas Metalíferas. Esta fiesta ha recogido la herencia de la tradición de las fiestas que antiguamente conmemoraban la llegada de la primavera en las campiñas, manteniendo intacto su atractivo hasta nuestros días.

La noche del 30 de abril, efectivamente, se pasa entre cánticos y tentempiés, de granja en granja, esperando el alba del día de fiesta. Protagonistas de este rito llamado también “Le maggiolate” son los “Maggerini” con sus tonadillas.

Están organizados en equipos compuestos por un poeta, un  “alberaio” (persona que planta un árbol), un corbellaio (cestero), un tañedor de acordeón y por lo menos cuatro “maggerini”.

El poeta es aquél que posee el arte de la improvisación en letrilla y es, por tanto, el jefe indiscutido de la expedición, mientras el alberaio lleva consigo el árbol de laurel decorado para la fiesta y símbolo de la abundancia, un augurio para la siguiente recolección.

Los maggerini van de granja en granja anunciando alegremente la llegada de la primavera.

En cambio piden un poco de apoyo por tanta fatiga, por ejemplo, un poco de buen vino, queso, huevos o, si no tienen nada en la despensa, un pequeño donativo en dinero. Corresponde al corbellaio (cestero) llenar el corbello, es decir, el cesto de mimbre que lleva consigo, con las gentiles ofertas recogidas.

Después de una noche pasada así, ciertamente, no va a ser posible parar y tras haber llevado sus cánticos por las campiñas, el primero de mayo, los maggerini festejan en las plazas y en las calles de los pueblos.