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Fiesta de Santa Bárbara

 

El pequeño centro de Niccioleta, fracción de Massa, participa junto con Ribolla y Boccheggiano a las celebraciones conmemorativas de Santa Bárbara, patrona de los mineros.

Niccioleta y Ribolla son dos poblaciones nacidas y crecidas alrededor de la mina, construidas por voluntad de la sociedad Montecatini.

Boccheggiano, si bien es de origen más antigua (era un castillo y un burgo medieval) ha ligado mucho su existencia a las minas de pirita de Campiano. Ya pasaron más de doce años desde el cierre de la última mina pero en estas poblaciones todavía se aprecia el recuerdo de esta época en los rostros de sus habitantes, en el estilo de las calles y edificios o en los últimos castilletes de los pozos mineros que aún permanecen en pie. El trabajo en la mina contenía dos aspectos que no ha sido posible olvidar totalmente: el sentido de precariedad que un trabajo tan peligroso comportaba cada día para los trabajadores y sus familias y el espíritu de pertenencia a la comunidad, mucho más fuerte que en otros lugares, precisamente por el peligro que suponía la mina y la dureza del trabajo bajo tierra. Valores laicos que en el pueblo minero se fundían con símbolos religiosos para crear una religiosidad especial. Esto ha determinado que a través de los años, se erradicara profundamente en la población la devoción hacia una santa especial: Santa Bárbara.

Santa Bárbara murió mártir, por haberse convertido al cristianismo, por mano del padre Dióscoro que, inmediatamente después de haberla asesinado murió incinerado por un rayo divino. Debido a esta trágica historia, la Santa se convirtió en patrona de quienes se encuentran en peligro de muerte improvisa.

Especialmente, después de la invención de la pólvora, viene invocada para que quienes trabajan con ella sean preservados del fuego y los rayos, convirtiéndose así en protectora de los artificieros, los artilleros, los mineros, los bomberos y los carpinteros.

Todos los años, el 4 de diciembre,  para la fiesta de Santa Bárbara, los mineros y sus familias se reunían en los lugares de trabajo para rezar a la Santa pidiendo que los protegiera siempre de los peligros de la mina.

La fiesta de Santa Bárbara era mucho más. Era la fiesta más grande del año. Unía momentos religiosos a muchos otros eventos populares. Si bien desde 1992 cesaron las actividades de extracción, todavía hoy la población celebra esta fiesta.